Exoesqueletos ocupacionales ¿solución milagrosa?

Exoesqueleto ocupacional

En nuestro imaginario, alimentado por el cine de ciencia ficción, pensamos que los exoesqueletos son armaduras tecnológicas que otorgan fuerza sobrehumana. Sin embargo, en el ámbito laboral, la fatiga crónica y los trastornos musculoesqueléticos (TME) siguen siendo el principal adversario. Los exoesqueletos ¿son la “solución milagrosa” o un nuevo desafío biomecánico?

¿Qué son los exoesqueletos?

Un exoesqueleto es un dispositivo externo, portátil y de naturaleza antropomorfa, diseñado para funcionar en concordancia con los movimientos de la persona. Su objetivo técnico es compensar el desequilibrio entre las capacidades biomecánicas humanas y las exigencias físicas del puesto. Pero la brecha entre la promesa comercial y la realidad técnica es profunda y multifactorial.

Exoesqueletos: No reducen la carga, la redistribuyen!

Uno de los mayores errores es creer que el peso simplemente “desaparece”. La biomecánica aplicada nos enseña una lección fundamental sobre la gestión de fuerzas:

“Los exoesqueletos reducen la carga a través de la redistribución de fuerzas”

Este punto es crítico. Si un dispositivo asiste a los hombros mediante soporte para brazos elevados, esa energía no se desvanece; se transfiere a otras articulaciones, como la zona lumbar, o aumenta la carga en las piernas. Esta redistribución puede generar “lesiones secundarias” en zonas que originalmente no estaban bajo estrés. No estamos ante una eliminación del riesgo, sino ante una gestión del mismo que exige un análisis ergonómico sistémico antes de cualquier implementación.

Hay dos tipos de exoesqueletos:

  • Exoesqueletos Pasivos: Funcionan mediante resortes, elásticos o amortiguadores que almacenan la energía del movimiento humano. Son ideales para posturas estáticas o flexiones de tronco. 
  • Exoesqueletos Activos: Son sistemas motorizados con actuadores (eléctricos, hidráulicos o neumáticos) y sensores que requieren baterías. Diseñados para la manipulación de cargas muy pesadas.

Cuando el músculo lucha contra el exoesqueleto: La evidencia científica

Estudios internacionales (2015) realizados en Nueva Zelanda, Alemania y Suiza sobre 26 tipos de exoesqueletos revelaron que la mayoría se encuentra en etapas tempranas de desarrollo. Sin embargo, es el reporte de 2025 del IRSST de Canadá el que arroja luz sobre los riesgos técnicos reales. Al evaluar dispositivos como el shoulderX, Ekso Work Vest, Laevo V2.5 y BioLift mediante sensores IMU-EMG (inerciales y electromiografía), se identificaron hallazgos clave:

  1. Esfuerzo parásito: Si la tarea no coincide exactamente con el arco de soporte del dispositivo, el operario termina luchando contra la resistencia del equipo.
  2. Desacondicionamiento muscular: El uso prolongado puede reducir la activación muscular necesaria, provocando una pérdida de tono o “atrofia por asistencia”.
  3. Pérdida de rigidez: Se observó que, aunque hay soporte, se pierde rigidez natural en la columna y hombros, aumentando la inestabilidad en movimientos laterales.
  4. Natural vs. Factible: Un movimiento que es mecánicamente “factible” para el exoesqueleto no es necesariamente “natural” para la biomecánica humana.

Mito: Exoesqueleto como Equipo de Protección Personal (EPP)

Es una distinción técnica vital: un exoesqueleto NO es un EPP. A diferencia de un casco, no existen normas técnicas globales que certifiquen su función protectora absoluta. Actualmente, nos regimos por estándares en desarrollo como los de ASTM International (Comité F48), con subcomités específicos como el F48.01 (Seguridad y Desempeño) y el F48.02 (Ergonomía, incluyendo la norma F3579).

Incluso la norma ISO NF X35-800 establece que estos dispositivos son “asistencias físicas” y deben ser el último recurso. En la jerarquía de controles, la automatización siempre debe prevalecer. Mientras que un exoesqueleto ofrece flexibilidad y una inversión inicial media, la automatización proporciona una reducción de riesgo alta y un retorno de inversión (ROI) más sólido a largo plazo, a pesar de su rigidez operativa.

Reflexiones finales

La eficacia del exoesqueleto depende totalmente de la antropometría del usuario, la tarea y el contexto. No es una solución “comprar-encender-usar” . Su integración requiere:

El futuro no es convertir al trabajador en una máquina, sino rediseñar el trabajo para que siga siendo humano.

Para más información, pueden acceder a nuestro podcast ¿Los exoesqueletos resuelven los TME en el ámbito laboral?

Referencia:

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Melissa Bohórquez Quito

Ergónoma | Mg. de Prevención de Riesgos Laborales | Ing. de Higiene y Seguridad Industrial | SST | Docente

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